AVILES. PATRIMONIO INDUSTRIAL, HISTORIA Y MEMORIA

Estudiar y valorar antes de actuar, a propósito de las  Baterías de Cok de Ensidesa

Las ciudades se construyen y desarrollan en procesos de una historia continua, el patrimonio es un testigo y testimonio material o inmaterial de estos procesos históricos. La industria ha ocupado un lugar central en el último siglo en la conformación urbana, los cambios económicos e industriales que han marcado los últimos tiempos han dejado espacios industriales vacantes, tecnologías caducas y restos de instalaciones, fábricas y máquinas fuera de uso. El patrimonio histórico industrial, como otros sectores del patrimonio cultural, se encuentra amenazado en todo el mundo.

El tránsito hacia la cuarta revolución industrial provoca un inusitado avance y sustitución en nuevos productos y procesos y hace notar la falta de estudios sobre los valores del patrimonio industrial, que se reclaman tardíamente, expresando la vulnerabilidad y la falta de conocimiento para poder pensar, valorar y posteriormente actuar con rigor, autenticidad y solvencia. Se intentan conservar aquellos elementos que tienen valor histórico,  técnico, cultural, simbólico, social y representativo para su preservación o reutilización contribuyendo como recurso práctico cara al futuro.

Reclamamos que la preservación patrimonial se haga  atendiendo a las necesidades ciudadanas y a la creación de riqueza y bienestar, con nuevos empleos de industrias culturales y creativas que complementen a los necesarios nuevos empleos industriales o de servicios, sostenibles en el tiempo. El pasado y el futuro pueden convivir perfectamente, tal como es usual en los proyectos urbanos modernos, siempre deseosos de tener personalidad, iconos y símbolos que diferencien y adquieran ventaja comparativa con otras ciudades en la atracción de inversores, turistas y actividades que proyecten esa ciudad al mundo. Nuevos y viejos testigos del patrimonio de la industrialización concitan lo moderno, distinto y atractivo en los innovadores parques y espacios empresariales de: Glasgow, Hamburgo, Duisburg, Essen, Riga, Monterrey, Barcelona, Frankfurt, Lowell, Torino, entre otros.  Avilés, con las actuaciones puestas en marcha en la última década, como ciudad proyectada al mundo, crisol de herencias industriales y culturales, puede ser protagonista distinto e innovador por el uso de su patrimonio industrial histórico que llegue a ese nivel de calidad y excelencia.

Estudiar, valorar y conservar el patrimonio industrial de las antiguas Baterías de Cok

Los ciudadanos  asisten a un proyecto de gran importancia económico-cultural en Avilés y que tiene repercusiones en Asturias. Desde el punto de vista económico ¿Qué inversiones se harán en la ciudad? Y desde el cultural, la oportunidad que supone el abandono de la actividad de Baterías de Cok por parte de Arcelor-Mittal, para recuperar para el uso ciudadano elementos de la historia reciente de Avilés que forman parte singular de sus señas de identidad. Porque Avilés no se entiende sin “ENSIDESA” y viceversa, ponderar unos y otros extremos, ese es un asunto central para considerar a cualquier decisión política y técnica.

En el pasado se demolieron elementos, como la Térmica, con criterios de urgencia e inmediatez que luego se vieron no estaban soportados por una actuación tan drástica  y urgente, sin una reflexión amplia que atienda a todas las variables y escuche a todos los interlocutores institucionales, sociales y ciudadanos como la que creemos se debe promover ahora. Así pues, estamos ante una oportunidad de intervenir sobre nuestro presente y futuro, de enmendar errores pasados y de hacer una propuesta atractiva para el futuro. Porque una ciudad sin historia es un esqueleto hueco, que no solo se abandona a sí misma, sino que deja de tener la capacidad de atracción que tiene la cultura, incluso (y principalmente) como imán del nuevo empleo.

Las empresas que se quieran atraer encontrarán en Avilés infraestructuras de calidad, sí, pero eso lo pueden encontrar en otro lugar, deben encontrar un paisaje urbano interesante, con escala humana, integrado en la ciudad y sensible a su historia. Y eso no se improvisa.

El Ayuntamiento de Avilés, el Principado de Asturias y el Gobierno del Estado acometieron diversas iniciativas en el pasado que provocaron una transformación de la ciudad. Entre ellas resaltamos el avance del último Plan General de 2006 que supuso un revulsivo en términos de idea urbana para Avilés. El equipo redactor trajo en su momento a Avilés una metodología de Proyecto Urbano, figura a medio camino entre el Plan y el Proyecto, apoyado en la planificación estratégica para proyectar una imagen de futuro, consciente del declive de la industria pesada.

Más tarde, la Fundación Metrópoli  intervino en el desarrollo de la Isla de la Innovación y con posterioridad se aprobó por el Ayuntamiento el Catálogo Urbanístico de la Ciudad. Corresponde ahora apoyarse en todos estos elementos y realizar una nueva reflexión, sosegada, para superar la ya vieja dicotomía preservación/demolición y llegar a soluciones de compromiso en las que forzosamente habrá que adjudicar nuevos usos a los edificios a mantener, si no se quiere convertir la oportunidad en un problema.

Defendemos avanzar en estas ideas mediante la elaboración de un compromiso abierto y ciudadano: Plan Estratégico y/o Plan Director, que estudie y defina esos usos, con criterios transversales: empresariales, tecnológicos, arquitectónicos, históricos, urbanísticos, económicos, culturales, para en el futuro poner las bases de un programa que esté suficientemente asentado y definido. El éxito de la experiencia alemana con los parques territoriales de Emscher en el Ruhr y otros está en relación con la iniciativa tomada en 1988 de los I.B.A, exposiciones internacionales de la construcción. Concursos abiertos a las ideas de equipos profesionales y empresas que durante diez años permitieron tomar medidas políticas a las Administraciones Públicas o iniciativas privadas empresariales con actuaciones para el desarrollo urbanístico, empresarial, ecológico, social y cultural, con planificación y una hoja de ruta diseñada en torno a las necesidades del territorio, así  se pudieron enfrentar a las dificultades que tiene una zona postindustrial, sin prisa, pero sin pausa. Lo que eran  situaciones problemáticas hoy son experiencias de referencia internacional.

De manera previa, o  en el proceso, hay que poner en una balanza los costes y  beneficios, no solo para Avilés, sino para el Área Metropolitana Central de Asturias y toda la Comunidad. Y, por supuesto,  el Estado.

Un futuro para nuestro pasado en Avilés

Se necesita un debate profesional y reposado a partir de argumentos. Es necesario que se estudie previamente la zona de intervención, se haga un inventario de calidad sobre sus valores patrimoniales, económicos y de descontaminación, además de un plan director o máster con sus posibles nuevos usos. Que este sea el debate, no una suma de ocurrencias. Por supuesto, se debe contar con los profesionales y los ciudadanos.

Enfatizamos y resaltamos los siguientes criterios para una actuación inmediata, que no debe imponer urgencias, ni destruir o demoler nada, antes de saber y definir una planificación futura de las más de trescientas hectáreas de terrenos que albergan gasómetros, almacenes, chimeneas,, torres, cargaderos de mineral, almacenes generales y oficinas, elementos con más de 12 metros de altura, hoy no se podrían construir esas volumetrías y tener esos testigos originales de un novedoso y excepcional parque empresarial que concilie y donde convivan testimonios o testigos de nuestro pasado industrial y social reciente.

El valor de las instalaciones industriales. Aunque las decisiones parecen ya muy avanzadas, aún se puede tener en cuenta la historia reciente de Avilés y el valor y las distintas sensibilidades que concurren en sus edificios industriales. Es necesario un estudio documentado, hecho por auténticos especialistas, que muestre ese verdadero valor de las construcciones industriales y su aplicación o no a los planes futuros. Debe identificarse que es lo que sirve y qué no. Hay que huir de propuestas interesadas, demagógicas o demasiado apresuradas.

El uso de las instalaciones industriales tienen que ser productivas en todo caso, como suelo industrial y como patrimonio conservado y puesto en valor. Algunas albergando nuevas producciones industriales y otras mostrando como eran las antiguas. Y, las que no puedan utilizarse en ninguna de ambas categorías, siendo eliminadas porque, eso debe quedar claro, lo prioritario es que esos terrenos y esos edificios sirvan para mejorar el futuro de Avilés.

El valor de las experiencias ajenas y de la experiencia propia. Es muy útil decidir a partir de otras experiencias similares. Todo está inventado. Pero, cuando se apela a esas soluciones hay que tener en cuenta que no todas son trasladables, aunque parezca lo contrario. Hay algunas soluciones que fueron posibles en otros países porque la escala de la industria o de la ciudad, o la distancia que mediaba entre ellas, lo facilitaba. Tal vez eso no suceda en Avilés. Es más útil aprender de la experiencia propia y no caer en errores tan recientes como el derribo de la Térmica En este caso ya se están pisando sus mismas huellas.

El Patrimonio industrial es herencia colectiva, construido a lo largo de los siglos por trabajadores, ingenieros, arquitectos, por autores anónimos, constituyendo el testimonio de la vida del trabajo de la colectividad. Su rehabilitación, con su singularidad debe considerar también sus nuevos usos, compatibles con la realidad construida y su posterior mantenimiento, con nuevas funciones asumidas por las comunidades locales en las que se inserta que sirvan para la dinamización de su entorno próximo. La conservación del Patrimonio Industrial en Avilés, que da testimonio de esta parte de nuestra cultura material, nos obliga a poner la voluntad y esfuerzo necesario para salvar estos lugares en peligro.

Desde INCUNA defendemos el patrimonio industrial que contiene el espacio de las antiguas Baterías de Cok de Avilés, su valorización efectiva para nuevos usos y propuestas de desarrollo de las necesidades industriales de Avilés y Asturias, dando un futuro a nuestro pasado.

En términos de coste / beneficio y de coste/ eficacia, teniendo presente las variables culturales, sociales, económicas y de nueva industrialización en estos espacios, creemos sería una pérdida irreparable la destrucción total de este patrimonio de la industrialización avilesina y española.

INCUNA (Industria, Cultura y Naturaleza).

Incuna es una asociación de arqueología y patrimonio industrial, entidad declarada de Utilidad Pública, que nació en Asturias en 1998, precisamente por la iniciativa de personas que en algunos casos fueron técnicos o gestores en importantes empresas siderúrgicas, mineras o industriales de nuestra región, con la colaboración de voluntarios, profesores, técnicos y expertos o ciudadanos interesados en estas materias.

Asturias, 24 de febrero de 2020