Oscar Rodríguez Cavielles

Doctorando en Geografía, Becario Fulbright en Michigan Technological University-MTU,

Máster en Métodos y Técnicas Avanzadas de Investigación, Técnico Superior en Información y Comercialización Turística y Licenciado en Geografía e Historia.

perfiles en rrss y web

Breve C.V.:

Doctorando en Geografía, Becario Fulbright en Michigan Technological University-MTU,

Máster en Métodos y Técnicas Avanzadas de Investigación, Técnico Superior en Información y Comercialización Turística y Licenciado en Geografía e Historia.

Trabajó en el Museo de la Siderurgia de Asturias y como Técnico de Turismo de Langreo. C

olabora en el Máster “Gestión y Uso Turístico del Patrimonio Industrial” de la Facultad de Turismo de Oviedo, coorganiza las “Jornadas del Patrimonio Industrial de Asturias” y ha codirigido y organizado diversos cursos y encuentros. Participó en la redacción de guías turísticas y proyectos museológicos. Es autor del libro El Paisaje Minero del Valle de Samuño, Ed. Cordillera Cantábrica (2017), además de diversos artículos.

Actualmente trabaja en el Ecomuseo Minero de Samuño.

MEMORIA Y CONFLICTOS EN PULLMAN COMPANY TOWN (CHICAGO).

Sección: Turismo y sitios de memoria. Patrimonios para el futuro.

Pullman se encuentra en el extremo noroeste del lago Calumet, aproximadamente a 26 km. al sur de Chicago, Illinois (EE.UU). En 1881, George Mortimer Pullman inauguró la Pullman Car Works, donde unas 2.000 personas fueron empleadas para construir coches-cama para la Pullman Palace Car Company (Welsh, 2010). A medida que se contrataban trabajadores, la empresa fue ampliando el espacio de residencia de su ciudad ideal. Tras la muerte de Pullman y varias disputas legales, la factoría fue separada del área residencial. En 2015, la torre del reloj de la fábrica y una zona acotada a su alrededor fueron declaradas Parque Nacional.

El patrimonio y el espacio planificado en Pullman son una particular herencia que todos, residentes y turistas, comparten mientras se realizan visitas guiadas a las casas de los trabajadores y gerentes, la recepción del Hotel Florence o la iglesia Greenstone.

Originalmente planificada por Solon S. Beman y el ingeniero paisajista Nathan F. Barrett, la ciudad de la empresa Pullman ha mantenido su belleza gracias al esfuerzo realizado por parte de los voluntarios de la comunidad local y los entusiastas de la conservación de su patrimonio (US DOI, 1970). Cada estructura y cada espacio en Pullman cuentan una historia que cada residente y visitante comparten con nostalgia o como herencia comunitaria. Los sonidos de la producción de vagones o el golpe de acero para la fabricación de municiones han sido reemplazados por el sonido distante, pero siempre presente, de la bulliciosa vida urbana. En los meses de invierno, el flujo de turistas se reduce a un goteo y la nieve se acumula alrededor de las icónicas viviendas. El presente de Pullman no está separado de su pasado y su patrimonio nos remonta al nacimiento de «la ciudad más perfecta del mundo» en la década de 1880 (Baxter y Bullen, 2011)… pero a pesar de lo idílico y pintoresco que pueda parecer, Pullman no está exenta de conflicto en lo que a la conservación y gestión de su patrimonio se refiere.

 

MEMORY AND CONFLICTS IN PULLMAN COMPANY TOWN (CHICAGO).

Pullman sits on the Northwestern side of Lake Calumet, approximately 15 mile south of the city of Chicago, Illinois’s current central business district. In 1881 George Mortimer Pullman opened the Pullman Car Works; where near 2,000 people were employed to construct sleeper cars for the Pullman Palace Car Company (Welsh 2010). As workers were hired on, the Pullman Palace Car Company expanded the gridiron pattern of houses and streets of Pullman. After Pullman’s death and legal disputes the factory complex was split from the residential area. In 2015 the factory complex’s clock tower structure and select surrounding land was designated a National Park.

The planned landscape in Pullman is a particular form of heritage that every visitor and resident negotiates as they visit worker and manager houses on the annual Pullman Historic House Tour; observe the clock tower and remaining factory structures; and traverse the Greenstone Church while on one of the daily National Park Service tours.

Originally drafted by Solon S. Beman and the Landscape Engineer Nathan F. Barrett, Pullman has maintained its beauty with no small effort on the part of the resident community volunteers and local preservation enthusiasts (US DOI 1970). Each structure in Pullman tells a story, and each resident and visitor shares in that story as communal nostalgia or heritage. Replaced are the sounds of sleeping-car production or the pounding of steel for munitions manufacturing; visitors and residents now hear the distant, but ever present droning of urban life. In the winter months the tourist flow drops to a trickle and the snow drifts pile around the iconic residential brick townhouses. Pullman’s present is not detached from its past, as there is tangible proof in the fortified and maintained remains of many buildings that date back to the original construction and birth of “the world’s most perfect town” in the 1880s (Baxter and Bullen 2011)… but while this contemporary exterior description might seem idyllic and quaint, it’s just as conflicted in its industrial heritage as in its management.