Desde la década de 1960 ha ido aumentando el interés por la arqueología industrial, primero en Gran Bretaña y en el resto de Europa, y mas tarde en países de otros continentes. En España, desde la década de los ochenta del siglo XX, el campo de la arqueología industrial se ha ido desarrollando también con gran fuerza, apareciendo grupos de defensa del patrimonio histórico industrial en prácticamente todas las comunidades autónomas.

Es mucho lo que se ha perdido de estos testimonios de la industrialización, verdaderos hitos de nuestra historia contemporánea, lo que no ha impedido que el patrimonio industrial, expresión cultural de la arqueología industrial se haya convertido en un verdadero bien cultural de carácter nacional la conservación de este patrimonio tiene en estos momentos notable interés y está inserta en la normativa y leyes de preservación equiparandolo con el patrimonio histórico, cultural, etnográfico y etnológico en sus prescripciones. Se está convirtiendo en una necesidad insoslayable la tarea de realizar inventarios de todo el patrimonio de la industrialización y de la obra pública a fin de saber lo que existe y marcar critorios selectivos para la declariación de bienes de interés cultural y de incorporación a los catálogos urbanísticos municipales. La labor de catalogación, estudio y difusión de ese patrimonio, se ha traducido en numerosas exposiciones, catálogos y publicaciones referidas a fábricas, historia de industrias, emrpresas y empresarios, puentes, puertos y equipamientos portuarios, faros, obras hidráulicas, canales y esclusas, fortificaciones, estaciones de ferrocarril y patrimonio mueble e inmueble, y por supuesto, numerosos estudios sobre las culturas del trabajo y la memoria del lugar, entre otros aspectos materiales e inmateriales del patrimonio industrial.

Puede decirse que en estos momentos existe un ambiente favorable a la conservación y estudio del patrimonio de la arqueología industrial. La Ley General del Patrimonio Histórico de España (Ley 16/85) permite declarar sitios y paisajes de interés cultural, y apoyándose en ella o, en ocasiones, desarrollándola con leyes específicas propias, algunas Comunidades han protegido áreas mineras, molinos, fábricas, o canteras.

También hay una amplia experiencia de estudio y conservación, y en los últimos años de reutilización y puesta en valor en un contexto de paisajes industriales y culturales de distintos elementos y bienes como: museos y centros de interpretación, parques arqueomineros y patrimoniales, fábricas, chimeneas, torres de agua, reutilización de edificios industriales obsoletos para su utilización como equipamientos escolares o de servicios, valorización de canales industriales, de estaciones, o de puertos, con sus muelles, maquinaria y almacenes generales de comercio.

Plan Nacional de Patrimonio Industrial en España

Los principios rectores del Plan Nacional de Patrimonio Industrial en España, ultimado y puesto en marcha con participación de expertos y de distintas comunidades autónomas entre los años 2001 y 2002, se enmarcan en la asunción por parte del Estado español de la necesidad de preservación y conservación del rico legado histórico conservado en el país como consecuencia de la industrialización. Un legado muy especial no suficientemente valorado todavía que presenta riesgos evidentes de destrucción y que en muchos casos está amenazado de desaparición en virtud de esa falta de concreción de su valor para nuestra historia más reciente. El Plan nace con el propósito de articular las bases que concreten esa protección, conservación y recuperación para el futuro.

El documento del Plan entiende por “patrimonio industrial” el conjunto de elementos de explotación industrial, generado por las actividades económicas de cada sociedad que responde a un determinado proceso de producción y a un sistema tecnológico concreto caracterizado por la mecanización dentro de un determinado sistema socioeconómico.

En cuanto a los bienes inmuebles integrantes del patrimonio industrial el Plan distingue 3 tipos de bienes industriales, a saber:

  • Elementos aislados por su naturaleza o por la desaparición del resto de sus componentes pero que por su valor histórico, arquitectónico, tecnológico, etc… son testimonio suficiente de una actividad industrial a la que ejemplifican
  • Conjuntos industriales en los que se conservan todos los componentes materiales y funcionales y su propia articulación. Constituyen una muestra coherente y completa de una determinada actividad industrial.
  • Paisajes industriales en los que se conservan, visibles, todos los componentes esenciales de los procesos de producción de una o varias actividades industriales, incluidas, las transformaciones del paisaje ocasionadas por dichas actividades.

Documentos:

Planes Nacionales de Patrimonio Cultural

Inventarios