MARÍA PAZ VALENZUELA BLOSSIN

Profesor Titular de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile

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Breve C.V.:

María Paz Valenzuela Blossin, Arquitecto de la universidad de Chile (1988). Profesor Titular de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. Profesora e investigadora en Historia de la Arquitectura Chilena y Americana, dedicada particularmente el patrimonio industrial, con diversas publicaciones en el área. Fundadora del Archivo de la Arquitectura Chilena (2002) perteneciente al Instituto de Historia y Patrimonio de su facultad. Consejera en el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile (2010-2016).

«Refinerías de azúcar de caña en Chile: arquitectura industrial pionera».

sección:Máquinas, edificios y paisaje. Buenas Prácticas en el Patrimonio Industrial

La producción de azúcar en el mundo a fines del siglo XIX usaba como materia prima la caña, lo que significaba la necesaria importación y con ello el alza en su precio en nuestro país. Es por esta razón que en 1873 empresarios locales deciden instalar una primera refinería de azúcar en la ciudad de Viña del Mar, conocida posteriormente como CRAV.

De esta forma CRAV se convierte en una empresa clave en la producción de este alimento, con presencia indiscutida en el ámbito económico y cultural de nuestro país durante casi todo el siglo XX. La marca CRAV será reconocida comúnmente, casi como un sinónimo de azúcar. La compañía instalará una nueva fábrica en el puerto de Penco en 1889. En tanto que la creación de una fábrica en la capital tardará hasta 1911, momento en que se construye la Fábrica de Azúcar Placer en el sector sur de Santiago.

En consecuencia, a partir de 1911 y en los años siguientes la compañía que dominará la producción de azúcar en Chile será CRAV con sus tres fábricas. Tal dominio verá su fin hacia la década del 40, cuando el Estado impulse la creación de la Industria Azucarera Nacional IANSA (1942) dentro del plan de activación industrial de CORFO, la Corporación de Fomento de la Producción (1939). La creación de IANSA irá acompañada de la promoción para la producción de remolacha, a fin de reducir el precio del azúcar e impulsar la producción agraria.

De las mencionadas fábricas hoy solo permanece en pie parte de la fábrica de Santiago sin ser debidamente conservada. Las refinerías de azúcar, su relación con el ferrocarril, los puertos, su vanguardia tanto productiva como arquitectónica y su innegable condición de patrimonio arquitectónico industrial, merecen ser revisadas.

«Sugar cane refineries in Chile: pioneering industrial architecture».

SECTION: Machines, buildings and processes. Best Practice in Industrial Heritage.

The production of sugar in the world at the end of the 19th century used sugar cane as its raw material, which meant the necessary importation and with it the rise in its price in our country. For this reason, in 1873 local businessmen decided to install a first sugar refinery in the city of Viña del Mar, later known as CRAV.

In this way, CRAV becomes a key company in the production of this food, with an undisputed presence in the economic and cultural sphere of our country during almost the entire 20th century. The CRAV brand will be commonly recognized, almost synonymous with sugar. The company will install a new factory in the port of Penco in 1889. While the creation of a factory in the capital will take until 1911, when the Fábrica de Azúcar Placer is built in the southern sector of Santiago.

Consequently, from 1911 and in the following years, the company that will dominate the production of sugar in Chile will be CRAV with its three factories. Such dominance will see its end towards the 1940s, when the State promotes the creation of the Industria Azucarera Nacional IANSA (1942) within the industrial activation plan of CORFO- Corporación para el Fomento de la Producción– (1939). The creation of IANSA will be accompanied by the promotion of beet production, in order to reduce the price of sugar and boost agricultural production.

Of the afore mentioned factories, only part of the Santiago factory remains standing today without being properly preserved. The sugar refineries, their relationship with the railroad, the ports, their productive and architectural vanguard and their undeniable status as industrial architectural heritage, deserve to be reviewed.